El Diario Financiero de Bankyoung

Un Diario Hecho Para Ti.

¿Cómo ahorrar sin ser tacaño?


Los compradores compulsivos, con poca o nula cultura financiera, acaparan la atención de los especialistas por el daño que causan a sus finanzas personales (y al país), pero existe la otra cara de la moneda: la tacañería, que también es muy nociva. ¿Cuál es el punto medio, para no caer en los extremos?

Para definirlo, imaginemos dos casos conocidos. El primero llamémosle Enrique, quien no escatima en gastos y adquiere todo aquello que llama su atención. Por supuesto, gasta más de lo que puede pagar, y se encuentra siempre ahogado en deudas. Carece de un presupuesto y plan financiero personal, y además, muchos de los productos que adquiere le son de poca utilidad. Se encuentra en una peligrosa espiral que lo puede conducir a la bancarrota.

 

El otro caso llamémosle Carlos, quien permanentemente compra menos de lo que le gustaría adquirir. Incluso, menos de lo que necesita. La idea de gastar dinero le causa angustia y le resulta doloroso ver como se reducen sus recursos. Tiene pensamientos compulsivos de acumulación de dinero, y se dedica a atesorarlo, pero sin una meta financiera especifica.

En principio hay que decir que, ya sean momentos de crisis como los que estamos viviendo, o de auge económico, siempre hay que tener cuidado con lo que gastamos. No estamos diciendo que no hay que consumir, si no que se debe hacer con responsabilidad, pensando en la necesidad que se está cubriendo.

Comprar cosas que no se necesitan (como mucha gente hace), aunque se tenga el dinero, es por lo menos útil y poco inteligente (por decir lo menos). Sin embargo, la línea entre el ahorrador y el tacaño es muy delgada. Para la mayoría de la gente la persona que dice “no” a la adquisición de un bien o servicio (sobre todo si sus amigos si lo compran), llega a considerarse de manera despectiva como “codo” o “tacaño”. Pero es posible que el “no” se deba a que cuenta con un presupuesto personal que desea cumplir cabalmente, y que ese “no” le permitirá alcanzar sus objetivos financieros en el plazo que se ha establecido. Es decir, se trata de un ahorrador, pero un “no” tambien puede ser la respuesta de un tacaño.

Entonces, una e las diferencias que tiene un tacaño y un ahorrador, es que el ahorrador tiene objetivos  mientras que el tacaño no los tiene. Una persona que es tacaña sufre en cada momento en el que se hace una compra aunque las condiciones le sean favorables, ya que piensa que su riqueza esta a punto de extinguirse. Por otro lado, el ahorrador disfruta de su compra por que venia planeándola desde hace tiempo.

 

Una persona que es “ahorrador” lleva un presupuesto exacto mensual, cuanto ingresa a su cuenta bancaria y cuantos cheques gira para el pago de sus servicios financieros, domésticos y de hogar. Lo que no llega a consumir lo ahorra y generalmente puede invertir ese pequeño monto que le quedo en lugar de gastarlo. Así mismo, puede darse gustos o incluso lujos ya que lo habia esta planeando con tiempo anticipado y de igual forma utiliza el crédito a su favor de forma que no destine mas del 30% de su ingreso al pago de deudas.

Por otra parte, el avaricioso llega a acumular dinero sin un objetivo fijo. Podríamos imaginarnos a una persona que a pesar de tener dinero en exceso, no se de el placer de tomar unas maravillosas vacaciones en la playa o ni siquiera sale al centro comercial a disfrutar de un helado. Lo único que lo mueve es atesorar el dinero y tampoco lo quiere invertir ya que piensa que lo puede perder y en realidad lo esta haciendo ya que esta perdiendo su poder adquisitivo.

Los tacaños son demasiado sensibles a los precios, un cambio de precio a la alza en algún articulo que han querido comprar destruye “el momento”. Es decir, ya no lo compraran por que se ha encarecido.  Por otra parte, el ahorrador analiza las características del articulo y del placer que les dará el adquirirlo, son simplemente dos mundos muy diferentes.

Para eso, algunos sencillos pasos para ser un verdadero ahorrador éxitoso:

  1. Elaborar y cumplir el presupuesto.
  2. Destinar una parte de los ingresos al ahorro.
  3. Ingresos extras, no gastarlos si no invertirlos.
  4. Distinguir los gastos de los necesarios a los superfluos.
  5. Frena los impulsos de compra.
  6. Antes de realizar una compra debes comparar el precio y la calidad.
  7. Adquirir el crédito de forma correcta y con responsabilidad.
Anuncios

8 mayo, 2011 - Posted by | Mis Finanzas, Mi Economía | , , , , , ,

1 comentario »

  1. Excellente,

    Comentario por Bass | 8 julio, 2013 | Responder


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: